Jornada activa por la costa este — De Porto Cristo a Cala Pi con juguetes acuáticos y almuerzo tranquilo en fondeo
Ruta de día completo con salida desde Porto Cristo rumbo sur a lo largo de las calas protegidas del levante mallorquín. El programa gira en torno al despliegue de juguetes acuáticos por la mañana, un fondeo a mediodía para baño y almuerzo a bordo, y un regreso pausado mientras la luz de la tarde se suaviza. Ideal para embarcaciones con auxiliar y al menos un paquete básico de actividades — tablas de paddle, inflables remolcados, equipo de snorkel. Con viento de poniente o suroeste, esta costa se mantiene resguardada durante la mayor parte de la jornada.
Desde el puerto hacia mar abierto
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09:00 — Salida de Porto Cristo, estiba y briefing
Embarque en el puerto de Porto Cristo y salida del espigón a las nueve. Durante la navegación hacia el primer fondeo — unos veinte minutos al sur — la tripulación repasa con los invitados el orden de despliegue de inflables, el protocolo de la auxiliar y las normas de plataforma de baño, especialmente si hay niños a bordo. Hay tiempo de sobra para un café en cubierta antes de que el día se active. El aprovisionamiento debe confirmarse la víspera a través de su bróker; los proveedores de Palma entregan en Porto Cristo con margen suficiente.
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09:30 — Cala Mondragó, primer fondeo y baño matutino
Fondeo en la bahía exterior de Mondragó sobre fondo de arena con buen agarre en tres a cinco metros. Es la ventana más tranquila del día, antes de que lleguen las embarcaciones de excursión desde Portopetro. La auxiliar puede acercar a los invitados a la ensenada de S'Amarador, donde la profundidad permite que los más pequeños hagan pie. Las tablas de paddle y los kayaks funcionan muy bien bordeando los roquedos laterales. Conviene reservar unos noventa minutos antes de levar.
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12:00 — Cala Figuera, almuerzo en fondeo
Un breve tramo costero hacia el sur lleva hasta la entrada de Cala Figuera, una ensenada estrecha con forma de fiordo. Mejor fondear fuera de la bocana que adentrarse en el canal interior, que es angosto y está ocupado por barcas de pesca locales. La tripulación sirve el almuerzo en la cubierta de popa o sobre la plataforma de baño, con el yate en aguas calmas y vista directa al pueblo. No hay playa accesible aquí; la parada está pensada para comer con calma, buscar la sombra y bajar el ritmo entre los tramos activos.
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15:00 — Cala Pi, inflables y baño en aguas profundas
Rumbo suroeste hasta Cala Pi, una cala profunda flanqueada por acantilados donde el color del agua vira a un verde azulado oscuro junto a la roca. Es la mejor parada de la ruta para los inflables remolcados — hay espacio suficiente para trazar un circuito fuera de la boca de la cala sin cruzarse con otros barcos fondeados, sobre todo entre semana o en los meses de mayo y octubre. Si la mar de fondo es baja, merece la pena hacer snorkel a lo largo de la base del acantilado oriental. Planificar la estancia hasta media tarde.
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17:30 — Regreso al norte, recogida de cubierta
Levar ancla y emprender el regreso a Porto Cristo. La navegación dura aproximadamente una hora a velocidad de crucero cómoda, costeando con el sol bajo a popa tras la Serra de Tramuntana al noroeste. Los juguetes se estiban, la auxiliar vuelve a los pescantes y la tripulación dispone en cubierta lo que quede del aprovisionamiento del día. La llegada a Porto Cristo antes de las 19:00 deja margen para un paseo corto por el pueblo o un traslado al hotel.
Sobre Mallorca
Palma de Mallorca reúne las condiciones ideales para zarpar: el puerto de STP Shipyard, Marina Port de Mallorca y Club de Mar ofrecen amarres de gran eslora con servicios técnicos completos. La temporada de navegación se extiende de mayo a octubre, con vientos estables del suroeste que rara vez superan los 15 nudos en verano. En menos de tres horas de travesía se alcanzan destinos tan distintos como los acantilados de Sa Calobra al norte, el parque nacional de Cabrera al sur o las aguas turquesas de la bahía de Formentor al noreste.
La oferta de barcos para alquiler privado en la isla abarca desde lanchas rígidas de 10 metros hasta superyates de 50 metros con jacuzzi en cubierta. La cultura de fondeo predomina: en calas como Es Portitxol o Cala Deià el calado permite anclar a pocos metros de la orilla sin necesidad de amarre mediterráneo. El mar de fondo es moderado incluso en la costa norte, y la gastronomía local —arroces de pescado en Portocolom, cocina de autor en el barrio de Santa Catalina— complementa cada jornada a bordo.
Un alquiler de yate de lujo en esta zona se adapta a perfiles muy diversos. Las parejas disfrutan de travesías íntimas con parada en Cala Varques y cena fondeados frente a Illetas. Las familias aprovechan motos acuáticas y equipos de snorkel rumbo al archipiélago de Cabrera. Los grupos corporativos combinan reuniones a bordo con una escala gastronómica en Port d'Andratx. Nuestro equipo diseña cada itinerario sobre carta náutica real. Consulte disponibilidad para la fecha que necesite.